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Boletin Cultural de la Biblioteca Municipal de Pinofranqueado. Noviembre de 2009 Nº 1. |
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EL MOLDE DE LOS BUÑUELOS
Antiguamente en muchas de las alquerías de Pinofranqueado, existió una forma diferente de la actual de entretener a los jóvenes de las localidades. Se recurría a la recogida del Molde de los Buñuelos que consistía en lo siguiente: Un adulto mandaba a algunos jóvenes (hijos, sobrinos, vecinos...) a que fuera a casa de un vecino, a buscar los utensilios para montar la máquina para hacer el molde de los buñuelo, dicho vecino vivía justo en la otra parte del pueblo. Los jóvenes se ponían en camino porque eran muy bien mandados y cuando llegaban a su destino, le pedían a dicho vecino, que le diese el molde de los buñuelos. Aquí empezaba el juego. Este vecino metía en un saco de esparto, piedras, adobes, objetos que pesaban mucho, el saco lo ataba y el vecino se lo entregaba a los jóvenes. Pero aquí no acaba la cosa, resulta que este vecino les mandaba a casa de otro vecino que vivía en la otra punta del pueblo para que recogieran la otra parte de el molde de los buñuelos, pero con dos recomendaciones, una que tuvieran mucho cuidado con el saco y la otras que bajo ningún concepto lo abriera. El Molde de los Buñuelos según contaban los vecinos, estaba echo de un material especial y muy delicado y no se lo podían dejar caer al suelo ni darle ningún golpe, lo tenían que tratar muy bien, porque además sólo existía uno para todo el pueblo y las piezas se encontraban repartidas entre los vecinos de la localidad, de modo que para montarlo había que recoger todas las piezas y llevarlas hasta la casa del vecino que quería utilizarlo. Los jóvenes se ponen en camino en busca de las otras piezas del molde. Cuando llegan a esa casa hacen la misma operación. El vecino sale con un saco lleno de objetos inservibles y pesados. El camino de regreso a casa se hace largo y tardan en llegar una eternidad. Familiares y vecinos esperan que lleguen los chicos/as, los cuales se sorprenden de la espectación a su llegada, los familiares y amigos les dicen que habrán por fin el saco para comenzar a montar la máquina del molde de los buñuelos. Los chicos/as obedecen y la sorpresa es cuando ven que no hay ninguna máquina,ni molde, ni nada que se le parezca al molde de los buñuelos, simplemente les han tomado el pelo. El enfado de los jóvenes es muy grande y la guasa de los mayores tremenda. |